La Terapia del Yo Energético, basada en los principios de la NeuroBiología Comportamental, comienza con un mapeo cromático de los diferentes sectores del campo electromagnético, para interpretar y restaurar los desequilibrios en que afectan a las seis capas del aura:

  • Frontera: las influencias nocivas que recibimos del exterior y la capacidad de repeler ataques energéticos
  • Aura interna: los órganos físicos y el fluir energético entre ellos
  • Aura energética: la fuerza vital y el estado de los chakras
  • Aura astral: las emociones que causan el bloqueo y el origen de las mismas
  • Aura Mental: las formas pensamiento que derivan de esas emociones y la conducta que genera
  • Aura Causal: el estado de conexión con dimensiones sutiles (akasha)

En el interior del cerebro millones de neuronas se comunican entre si mediante un mecanismo químico: la sinapsis.

La sinapsis es una descarga química traducida en una señal eléctrica que viaja a través de las redes neuronales a una velocidad vertiginosa y hace posible la conexión entre neuronas. Sin ella nuestro cerebro quedaría “desconectado”.

El impulso nervioso (o eléctrico) recorre la neurona, y cuando llega a sus dendritas, salta hasta la siguiente neurona mediante la sinapsis, que se produce a través del intercambio de unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores.

Cada decisión, cada estímulo, cada movimiento genera un torrente de neurotransmisores químicos en distintas partes del cerebro. Se han identificado más de 60 tipos de neurotransmisores, cada uno de ellos con una señal concreta.

Las neuronas emisoras, según el mensaje que se quiera enviar, libera un neurotransmisor en particular (adrenalina, noradrenalina, dopamina…), esa sustancia química atravesará el espacio sináptico que hay entre neurona y neurona, hasta llegar a la receptora.

La actividad eléctrica del cerebro puede ser medida, monitoreada y analizada mediante un electroencefalograma basándose en el principio de que todo proceso mental involucra una actividad electromagnética.

El electromagnetismo es una rama de la física que estudia y unifica los fenómenos eléctricos y magnéticos. Describe la interacción de partículas cargadas mediante el intercambio de fotones.

En 1865, el físico escocés James Clerk Maxwell formuló la teoría clásica del electromagnetismo deduciendo así que la luz está hecha de campos eléctricos y magnéticos que se propagan por el espacio, teoría que llevó a la predicción de la existencia de las ondas de radio y a las radiocomunicaciones

El aura es el campo electromagnético que rodea a todos los seres vivos, descripto como un halo de luces de colores que fluye del cuerpo y que refleja el estado energético, emocional y mental del individuo.

Desde hace décadas, muchos científicos estuvieron intrigados por las afirmaciones que los metafísicos realizaban sobre el aura. Con el desarrollo de la neurobiología pudieron explicar mucho de ésto. El punto principal de su investigación fue que la emoción es una reacción energética a una percepción. Cada persona tiene una percepción única de si mismo y de su entorno. Esa percepción, al provenir de un proceso mental, provoca a impulsos eléctricos en el cerebro, y como el cerebro está neurológicamente conectado al cuerpo, estos impulsos eléctricos viajan por todo lo largo del sistema nervioso central, simpático y parasimpático, creando diversos campos eléctricos. Por ejemplo, si a un estímulo del entorno lo percibo como amenazante, me generará miedo, entonces el cerebro creará impulsos eléctricos específicos para estimular las glándulas suprarrenales.

Los cuerpos físicos de los seres vivos están compuesto en gran parte por agua, porque ésta es un magnífico conductor eléctrico que permite la comunicación celular. De esta forma cada organismo se convierte en un productor de campos electromagnéticos, que interaccionan con los campos procedentes del exterior, ya sean naturales o artificiales.

La Tierra emite constantemente energía de diversos rangos y frecuencias (materiales ferromagnéticos, corrientes de agua subterránea, etc.), al igual que lo hace el Cosmos (actividad solar, lunar etc.), factores que repercuten en el desarrollo de los seres vivos. Además de estos campos naturales, en la modernidad sumamos radiaciones artificiales (líneas de alta tensión, antenas, satélites, etc)

Al entrar a un edificio o a una vivienda a veces notamos una sensación de agobio o de malestar; mientras que en otros lugares nos encontramos relajados y tranquilos.

En el primer caso es probable que se trate de una casa con radiaciones nocivas ante las que nuestro organismo adopta una actitud defensiva, tensándose muscularmente y segregando inmediatamente sustancias internas para contrarrestar el impacto negativo de dicha agresión. Pero recordemos que los campos no solo provienen de la tierra y del cosmos, sino de cada ser vivo. La permanencia continua en lugares perturbados y la interacción con personas tóxicas, como hoy se las suele llamar, hará que nuestro sistema inmunológico pierda eficiencia, dejándonos expuesto a los agentes patógenos.

Métodos para analizar los campos electro magnéticos:

El más simple y conocido es la radiestesia, con el que podemos determinar los niveles de salubridad y localizar los agentes nocivos, tanto de lugares como de personas.

La radiestesia es un fenómeno psíquico producto de la capacidad natural del ser humano de obtener información a través de su inconsciente de forma voluntaria y consciente. El instrumento que usa para la medición puede variar, los mas comunes son las varillas y los péndulos. Es importante tener en cuenta, que los instrumentos radiestésicos no tienen vida propia, es el propio radiestesista quien se la da, a través de sus imperceptibles movimientos neuromusculares involuntarios.

Sin embargo, también se puede trabajar sin instrumentos, utilizando el propio organismo como instrumento y acordando alguna reacción determinada como respuesta a la pregunta formulada. Por ejemplo, se puede establecer que ante un objetivo estresante se produzca una contracción o debilitación muscular.

Los avances tecnológicos permitieron corroborar lo que afirmaban los radiestesistas al medir el aura. Es por ello que cuando deseamos contar con una información más precisa y menos subjetiva, utilizamos el Campo de Resonancia por Imágenes, sistema de retroalimentación electromagnética que permite medir en tiempo real los campos energéticos de lugares, plantas, animales y personas, y traducir esa medición en colores.

Métodos para armonizar los campos electromagnéticos:

  • Terapias energéticas basadas en la captación y trasmisión de la energía universal (imposición de manos, Reiki)
  • Regulación del flujo energético de los meridianos para liberar la energía estancada en un órgano (acupresión, reflexología)
  • Uso del campo energético de piedras o hierbas con el fin de armonizar, estabilizar o recuperar la energía de la persona (gemoterapia, terapias florales, armonizadores áuricos)
  • Imposición de campos magnéticos estáticos sobre diferentes partes del cuerpo (terapia biomagnética)
  • Restauración el estado de salud mediante la aplicación de frecuencias, utilizando la luz o el sonido (cromoterapia, diapasones, cuencos tibetanos)

 

La Terapia del Yo Energético parte de la medición del campo cromático que emite el aura y utiliza en forma integrada y selectiva todos estos métodos, según los requerimientos que cada capa del aura necesita.